Había una vez... Un país llamado Venezuela. (+Imagenes)

Había una vez un país llamado República de Venezuela donde existía libertad de expresión, de opinión y, aunque la administración de justicia era imperfecta, nadie era vilipendiado y condenado sin que se cumpliera el debido proceso judicial.

Había una vez un país en donde no existía otra cosa que hermandad, un país bonito, homogéneo, lleno de sueños y riquezas, un país en donde opinar no era un pecado.

Había una vez un país que olía a futuro, olía a tolerancia, olía a quince y último, olía a estabilidad. 

Había una vez un país que era reconocido mundialmente por su “Salto Ángel” por sus teleféricos, por su petróleo, por la frescura de su gente, por su hermosura.

Había una vez un país que sonreía, un país libre de amargura, un país en donde todo era tricolor.
Había una vez un país en donde todavía podíamos llamarnos hermanos, un país en donde no nos trasgredíamos, un país sin insultos, sin apelativos ofensivos, un país libre de ese virus insoportable llamado ODIO.

Había una vez donde no existían los llamados colectivos de la muerte armados hoy por hoy tarifados por el régimen y que mantienen la ideología oficialista del legado de Hugo Chávez.

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Había una vez un país en donde había más jóvenes haciendo teatro que en la morgue, un país en donde la hombría no significaba Frialdad, un país en donde el arte era parte del pensum educativo, y mejor aún, el pensum de vida.


En esa nación que existió antes de 1999 cualquier gobernante que sugiriera censurar o agredir a los medios, recibía inmediato castigo de la opinión pública y por ello a ningún gobierno nacional se le ocurría amenazar, cerrar o expropiar un medio de comunicación.

Hasta que en 1992 unos bárbaros intentaron quebrar la República con un Golpe de Estado. Sin embargo, los ciudadanos de ese gran país los perdonaron porque en esa época predominaba la unión y la fraternidad de la nación por encima de las diferencias políticas.

Entonces aquellos bárbaros se disfrazaron de civiles, como hizo el Lobo Feroz de Caperucita Roja al transformarse en abuelita, y lograron tomar el poder creyendo que era para siempre. Le cambiaron el nombre al país, crearon una nueva Constitución, fomentaron la división social y todos los años hicieron elecciones nacionales para hacer creer al mundo que existía plena democracia cuando el propósito era desgastar y entretener a la gente.

Hasta que llegó el gran día cuando después de un extenuante período de 18 años los ciudadanos se encontraron con la nación sumergida en una situación de carestía de alimentos, de constantes apagones eléctricos, de miles y miles de hombres y mujeres asesinados… pero, sobre todo, con la inconstitucional ausencia del Presidente, la usurpación del cargo y un poder externo ejercido por los hermanos Castro a través del Pacto de La Habana. 

Fuera los NarcoComunista de Venezuela.
Fuera la dictadura del colombiano Nicolás Maduro Moros en Venezuela