Padre Palmar: Chavista sinónimo de terrorista

Los castrocomunistas sostienen la macroeconomía a través del lavado de dólares y del contrabando de armas. Son miembros del Eje del mal que mantienen en vilo a la humanidad. Venezuela gracias a que Hugo Chávez, de infeliz memoria, regaló a pedazos el país a los mandatarios terroristas, pertenece a laMedia Luna del Terror, que en estos momentos lidera Siria y Bielorrusia.

Estos desalmados practican la estrategia criminal de: Corrómpete, y eres mío. Con esta abominable praxis, propia del estilo cubano castrista, en 14 años y medio han corrompido el aparato gubernamental en todas sus esferas. No hay una sola oficina de gobierno que esté exenta de la corrupción y del pillaje. El funcionario público corrompido, sinvergüenza, depravado y malversador es el que surge en el oficialismo.

Hay que embarrarse del estiércol nauseabundo de lo inconstitucional y criminal para conservar el estatus de “revolucionario”, “chavista” o de “izquierda”. Con la jeta quieren aparentar amor a los pobres, a la justicia y a la igualdad, incluso amor a Dios, pero en realidad, estos malandros multiplican la miseria humana a través de la ignorancia académica, holgazanería gubernamental y odio visceral. Tienen la improvisación como política de gobierno y se valen de la inseguridad para dominar a través del miedo a la sociedad.

fuente: 6topoder.
El delincuente organizado es su socio comercial, y el malandro callejero forma parte de sus cuadros de personal a tiempo completo. Para estos sarracenos con boina roja, el ciudadano decente, honesto e intelectual lo consideran como un enemigo al que se tiene que neutralizar, para ello utilizan las cinco vías de ataque: 1. Si eres figura nacional que les representa peligro, te exilian; 2. Si eres político con aspiraciones electorales, te inhabilitan; 3. Si eres industrial, comerciante o productor, te quiebran o te expropian; 4. Si eres exfuncionario o ciudadano público, te judicializan; y, 5. Si eres un ciudadano común, te castigan con la inseguridad, donde te roban, te secuestran, te vacunan con el obigaíto, o te matan, a través de las más aberrante permisividad criminal: el poder de los pranes y de las mafias policiales.

La gente me pregunta siempre, qué hacer ante esta calamidad nacional. La respuesta es sencilla: hacer lo que tenemos que hacer. Hasta ahora hemos sido unos ciudadanos miedosos, tolerantes y conformistas. Mientras el pueblo soporte olímpicamente día y medio de cola para comprar dos kilos de harina y un pote de mantequilla, mientras nuestras protestas sean sólo de martes a jueves; mientras tengamos una mentalidad vacacionista, asuetista y puentera; mientras por las redes sociales nos descargamos, pero en la calle nos cagamos, es muy poco lo que se puede lograr. Menos mal que Dios, no actúa como nosotros.

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