El gobiernito de Maduro

"Por más que te tongonees..."

Venezuela, pareciera haberse transformado nerviosamente en un pobre pueblo estúpido que no reacciona a los atropellos y en silencio, acepta lo que unos mañosos imponen. El país se percibe a punto de detonar. Vivimos una pesadilla de la que salir, es emerger de un oscuro y profundo foso.

Entonces surge Nicolás Maduro, aún oliendo a pasado de traiciones y trajín de autobusero y se convierte en “Canciller”, pero también en el hazmerreír de la diplomacia internacional, al aseverar que la capital de Brasil era Sao Paulo. Si la ausencia de méritos fuese premiada, este individuo advenedizo sería candidato a todos los premios.

Quién es este tipo que se atreve a tanto. Quién votó por este mequetrefe, violento y tirapiedras, cuyo mayor logro fue ser chofer de bus del Metro de Caracas. Maduro surge encubierto en su propia ignorancia, para constituirse en un desatado ejemplo de “diente roto”.

Pero Maduro, aún sin méritos para confrontarnos nos intimida, dizque por ofender a la familia Chávez, esa cuyos vástagos vemos fotografiados en diversas capitales y eventos alrededor del mundo, mejor dicho del “Primer Mundo Capitalista”, viviendo una orgiástica holganza de más de catorce años, dilapidando las oportunidades del país.

Que descaro, esta gente no tiene vergüenza. Todos sabemos que les importa un bledo ser asociados al despilfarro y malversación. Ellos gozan la propia rumba a cuenta del dinero público, demostrando que no conocen de principios morales para exhibirse abiertamente, con descaro. Cuál ofensa, si su insensatez es un secreto a voces que no pueden negar. Lo visto en las redes sociales, es solo una muestra de un compendio no publicado, pero que no por ello sea desconocido.

Pero volviendo al prócer Maduro, este bodrio, es menos que un gobiernito, es mas una suerte de aquelarre, una reunión de malandros escatológicos que sin pudor alguno roban abiertamente y hacen desaparecer la prosperidad para transformarla en excreta.

Quién crees que eres, Maduro. Tú crees que te la estás comiendo y el país tiene que soportar los atropellos de tipos tan livianamente meritorios y de ninguna vergüenza.

Un tipo perdido en su ego elevado de chofer de bus a conductor de facto de una nación. Un espécimen que no se ve al espejo, que no escucha al mundo ni le importa lo que pensemos por que se siente apoyado de poder ser la mueca de un personaje que pareciera haber dejado de existir.

Seguro, él será recordado por su participación en la planificación del “asalto a la estación del Metro en Agua Salud”, en sus andanzas con Freddy Bernal y Cilia Flores. La memorabilia grabada en crónica de “Sucesos” de los Medios de Comunicación, es referencia.

Maduro es parte de esta gente que nos maneja y está llena del poder que le ha conferido una interpretación bizarra de la Constitución, pero a la que nadie confiere legitimidad.

Hasta cuándo “nos la vamos a calar”, no es posible continuar en silencio tolerando tanta mentira de estos bocazas. Hasta cuándo vamos a tolerar que estos forajidos usufructúen nuestros recursos. Qué tanto farfulla Maduro, ellos son una camarilla de facinerosos, una banda de corruptos, de manilargos, de… ¡cabrones!