¡Los abrazos mortales de Fidel!


De vez en cuando corre el rumor de que Fidel Castro está muerto o está en las últimas, pero las circunstancias indican todo lo contrario: quien recibe su abrazo es quien está condenado.

Según estudiosos del comportamiento de Castro, aseguran que quienes han sido fuertemente estrechados por sus interminables abrazos, más tarde o más temprano, ya no estarán con nosotros.

Hugo Chávez es quien se ha resistido a marcharse a pesar de los cientos de abrazos malignos recibidos.

El primero de los apretones fue en diciembre de 1994. Había salido de prisión por el intento de golpe de estado y Fidel lo recibió en La Habana con honores de jefe de estado. Ese día lo abrazó y no lo ha dejado de seguir abrazando.

En la lista de los que han recibido ese “mortífero gesto de cariño” figuran Camilo Cienfuegos, el Che Guevara, el ex presidente ruso Leonid Breznev, el cosmonauta Yuri Gagarin, el ex- presidente Osvaldo Dorticós Torrado, el presidente de la isla de Granada, Maurice Bishop, Vilma Espín, entre otros por citar algunos.

        A quien abraza los envía a mejor vida, aunque hay algunos que se demoran en marcharse, pero Fidel sigue ahí abrazando y despidiendo.

        Hace poco se marchó Julio Casas Regueiro, Ministro de las FAR. Ya lo había abrazado varias veces.

          La lista de abrazados incluye a Lucius Walker, el líder de Pastores por la Paz. No creyó ni en las donaciones de esos religiosos. Cada vez que se encontró con Walker le espetó su correspondiente abrazo.

        Uno de sus abrazos que demoró en tener efecto fue el que le disparó a Richard Nixon, en abril del 1959.  Moriría en abril del 1994.

       Un experto en temas de mitos con quien hablé sobre estas extrañas circunstancias, me comentó el parecido de este comportamiento de Fidel con la leyenda de la Llorona:

       Me dijo que: “El mito de ‘la llorona’ afirma que su eterno penar se debe a que busca a un hijo recién nacido que asesinó arrojándolo al río para ocultar un pecado. Y en esta línea, es parte de su penitencia, castigar a los muchachos que andan de amores prohibidos: se sube a sus caballos y puede llegar a matarlos en un helado abrazo mortal.

    Se la llama ‘la llorona’ porque sus gemidos son tan insistentes que hasta enloquece a los perros, mientras deambula por las noches (sobre todo cuando es noche de plenilunio). (¡La costumbre de Fidel era dormir de día y estar toda la noche en la calle!).
… puede acercarse para enfermar a las personas, empeorar a los enfermos o traer desgracias a los seres queridos. (¡Hugo Chávez lee esto!)


…’la llorona’ se presenta como un ser inofensivo que necesita consuelo y ayuda, despertando piedad en la gente que, cuando se acerca a consolarla, les roba todas sus pertenencias… (¿Será coincidencia?)

       Al final de toda esta elucubración con cierto grado especulativo, recomiendo que es mejor precaver que lamentar, y cuando alguien de por ahí se encuentre con Castro, no lo abrace, ni le dé la mano.

         Pero lo mejor será no visitarlo, ¡puede ser que ese sea el remedio que necesita para despedirse de este mundo!