Capriles, victoria de país.

Publicado: Simón García http://www.talcualdigital.com/ 16/08/2012
Capriles es la pesadilla del candidato saliente, porque está haciendo una campaña admirable. Además Chávez no es el mismo, la carisma que produjo una esperanza nacional ahora está rodeada de frustración y reclamo

Huele a derrota oficialista. El sobregiro mediático del candidato envía, además de su obsesión por la silla, otros mensajes: que no tiene escrúpulos para el ventajismo y que no puede mantener una relación directa con los electores. Este vaivén entre fuerza y debilidad siempre aparece cuando los poderosos se agarran de la brocha. El afán por aferrarse a los hilos del poder crea una tensión que agobia y cansa.

Hasta que se aflojan las ganas y acontece el derrumbe.

El candidato oficialista trastabillea hacia ese momento. Advertido de que anuncia un puente en un pueblo que no tiene río, entonces decreta construir el río. Atrapado por su pasado y un friso de logros que no logra disimular los fracasos de fondo, apuesta a que con la proliferación de misiones y la adopción circunstancial de una cara amable obtendrá seis años para completar un control sobre la sociedad que haga irreversible su mandato.

Ya no es el mismo. Siente, como lo percibe cualquier pasajero de camionetica, la erosión de aquel carisma que antes produjo una esperanza nacional. Ahora lo rodean la frustración y el reclamo. No puede sino depender de la pequeña cúpula, dicen que menos de trescientos, que se ha alejado de los principios originales a una velocidad directamente proporcional a su corrupción en dólares.

Capriles es su pesadilla. Nunca para. Es un hombre de suerte y siempre ha sido un ganador. Está haciendo una campaña admirable.

No ofrece, tiene propuestas. Habla corto y escucha. Tiene convocatoria y suscita fervor en la gente. Sobre la fe molida a palos por engaños y manipulaciones, levanta una esperanza.

Está sellando tratos con los ciudadanos que lo están convirtiendo en un líder del país. Su discurso es alternativo y cada día expresa también el querer y parecer de los que usan franela roja o se han alejado de la condición de ciudadanos a fuerza de ignorar y ser ignorados.

Si el cierre de campaña de Capriles es un final asumido activamente por los millones de venezolanos que lo acompañan, su victoria será inevitable. Un triunfo compartido por cada votante alcanzará una contundencia inobjetable, a prueba de miedos o radicalismos para provocar abstención.

En la otra acera se agotaron las ofertas. Aún cuentan con el apoyo de una parte importante de venezolanos que de buena fe se identifican con el gobierno. Pero hay signos desfavorables que deben inquietarlo con el escalofrío del miedo. Entre ellos: 1.Fracaso de la estrategia de aniquilar la propiedad privada y llenar este vacío con importaciones mientras dan resultado las incrustaciones de producción "socialista".

2.Falta de gestión relevante en catorce años. La planilla de resultados está en rojo, el maquillaje no basta para esconder que estamos a la cola de América Latina y en varios aspectos suscitamos vergüenza continental.

3.No tiene hacia donde crecer. Descalificó, humilló y estigmatizó a la parte del país cuyos votos ahora necesita.

4.Su campaña es defensiva, perdió la calle y la Agenda, ahora el candidato oficialista es el que responde y ataca. Su objetivo es amurallar su votación y evitar que se produzca una corrida de votos hacia Capriles.

Y si así son las cosas, lo que viene es unir y ganar país.