Final de la farsa.

Publicado:http://www.analitica.com/ Axel Capriles, viernes 04 de mayo de 2012
El socialismo es otra cosa. Lo nuestro ha sido una farsa. El candidato socialista francés, François Hollande, muestra, por ejemplo, una visión del Estado benefactor a años luz de distancia de los mecanismos de sumisión y dependencia que implica para los bolivarianos
    Interrogado sobre si Ecuador podría llenar el vacío regional que dejaría Venezuela en caso del retiro o muerte del presidente Chávez, el sociólogo ecuatoriano Verdesoto respondió que el socialismo del siglo XXI no tenía "consistencia ideológica ni técnica como para trascender" y que Ecuador no tenía la posibilidad de comprar solidaridades con los precios diferenciales del petróleo. También el presidente uruguayo, Pepe Mujica, había dicho que "cuando pase Chávez, no habrá construido ningún socialismo". Y efectivamente, el modelo de explotación cubano-venezolano no es más que un socialismo mendicante condenado a fracasar.


   La revolución bolivariana convirtió al Estado en una oficina de reparto de auxilios y limosnas y a Venezuela en una sociedad de necesitados y menesterosos. Apoyado en los altísimos niveles de pobreza y exclusión, en lugar de apalancar el crecimiento económico con la renta petrolera, utilizó los recursos mineros como caja chica para apaciguar las urgentes necesidades del pueblo con pequeñas limosnas que de cara a la profunda carencia lucían como grandes dones. ¿Qué más le quedaba al débil que agradecer la bondad del señor?

    El socialismo es otra cosa. Lo nuestro ha sido una farsa. El candidato socialista francés, François Hollande, muestra, por ejemplo, una visión del Estado benefactor a años luz de distancia de los mecanismos de sumisión y dependencia que implica para los bolivarianos. Una de las propuestas del candidato francés, acogida por la Unión, es capitalizar el Banco Europeo de Inversiones y recurrir a la ingeniería financiera, a la creación de todo tipo de vehículos financieros sofisticados de última generación para apalancar el desarrollo y acometer con el sector privado un plan de inversión en infraestructura, energía verde y tecnología. Los socialistas se oponen a la restricción del gasto pero entienden que el ingreso debe ser producido por los ciudadanos, no por el Estado, a través del respaldo a la inversión privada y la creación de empleo.

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fuente: analítica.com

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