Chávez, como la dictadura argentina del 76.

Publicado: Ariel Dulitzky Prof. de Derecho y Director de Iniciativa Latinoamericana (Univ. de Texas, EE.UU.) 17/05/12


El pasado 30 de abril, el presidente Hugo Chávez solicitó al Consejo de Estado estudiar la eventual salida de Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Acusa falsamente a la Comisión de haber apoyado el fallido golpe de Estado del 2002, por haber preguntado a los golpistas el lugar y condiciones de detención del Presidente. Algo que el propio Presidente, en una reunión en la que estuve presente, agradeció a la Comisión.

Las otras razones esgrimidas por Chávez y funcionarios de su Gobierno son variadas. Van desde que la Comisión es un mecanismo que utiliza Estados Unidos contra Venezuela, que la Comisión atenta contra la plena independencia y soberanía nacional hasta que la Comisión está parcializada en contra de Venezuela.

Todos argumentos, palabras más, palabras menos, iguales a los que la dictadura militar argentina utilizó cuando la Comisión hizo conocer su informe sobre la situación de los derechos humanos en nuestro país. Al igual que Venezuela hoy, la dictadura amenazó con retirarse de la Organización de los Estados Americanos (OEA) si se hacía eco de las categóricas y críticas conclusiones de la Comisión. Pero la historia nos demuestra lo fundamental que fue el trabajo de la Comisión para nuestro país.

Las similitudes de argumentos son importantes para tener en cuenta la gravedad de la pretendida acción venezolana y la necesidad de que Argentina y todos reaccionemos. En los tiempos de las dictaduras y guerras civiles y en los tiempos modernos de democracias en deuda con la solución de problemas estructurales de derechos humanos, la Comisión, con su independencia e imparcialidad, fue y continúa siendo un instrumento para la protección de los derechos humanos en el hemisferio, al apoyar a los Estados -cuando existen las condiciones- y a sus habitantes en la efectiva promoción y protección de esos derechos.

La Comisión, mediante la resolución de casos individuales, visitas, relatorías temáticas, medidas cautelares así como informes temáticos y sobre países, cumple un rol fundamental de denuncia y de alerta temprana frente a situaciones que comprometen la democracia y el Estado de Derecho, al tiempo que protege los derechos de los habitantes cuando éstos no son debidamente garantizados a nivel nacional.

La Comisión ha salvado y continúa salvando vidas; en el pasado ha permitido abrir espacios democráticos y en la actualidad contribuye a consolidar, fortalecer y profundizar democracias más inclusivas e igualitarias; ha combatido y combate la impunidad y ayuda a asegurar verdad, justicia y reparaciones.

Al ser un órgano de la OEA, no es posible retirarse de la Comisión, sin retirarse de la OEA, algo no mencionado por el Presidente.

La salida de Venezuela debilitará seriamente los mecanismos de protección de derechos humanos de todos y todas los y las venezolanas. De hecho, el artículo 31 de la propia Constitución venezolana reconoce el derecho de sus habitantes de acudir a las instancias internacionales a buscar la tutela de sus derechos. Por eso es indispensable que el gobierno de Venezuela reconsidere su decisión. Una salida venezolana afectará a todo el sistema interamericano

fuente: Clarín.com

HUGO RAFAEL CHÁVEZ FRÍAS 

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