El futuro político del chavismo.

Publicado: www.eluniversal.com/,Saul G Gómezmartes 6 de marzo de 2012
No tiene futuro, y el mismo Chávez se ha encargado de echar su proyecto político por el retrete; nunca entendió que los tiempos le eran adversos, que había un gran cansancio en el país de su presencia omnímoda, que fue un error haber atado el futuro político de su partido a su persona de una forma tan determinante; el cúmulo de errores, pillerías y falta de sentido común finalmente se hizo una carga insoportable para su liderazgo.

En realidad, nunca contó con un verdadero partido político; se rodeó de un ejército de deslenguados sin opinión propia, de diferentes grupos de oportunistas, de conspiradores profesionales haciendo lo que saben hacer desde adentro del gobierno y en contra de las directrices del líder... un enorme lastre de gente, ignorante e incapaz, no era el material humano para convertirse en organización política y menos en alternativa de ideas y proyectos para el día después de su primera gran derrota... y, a todas luces, la definitiva.

Chávez jamás debió buscar esta reelección en las condiciones que se encuentra al país, y menos con el hándicap de una salud "tocada" en su integridad, su sentido de sobrevivencia está sin rumbo, demasiados intereses lo obligaron a presentarse a una derrota segura y de la cual, no hay regreso; mucha de la culpa es suya, aunque jamás lo reconozca, debió haber nombrado un candidato que hiciera de "Cabeza de Turco", un sacrificio propiciatorio que salvara la poca o casi inexistente dignidad del partido, en su estrategia no había lugar para derrotas electorales, no vio el bosque por esquivar el árbol, otro cantar sería si se hubiera ocupado de cuidarse la salud, en replantear su organización política, sus cuadros internos y apoyos internacionales, ahora tiene que dirigir un país y un partido postrado en una cama de hospital desde Cuba, con la mente borrosa de analgésicos...

Atender una campaña electoral, ser presidente, canciller, fiscal, procurador, defensor del pueblo, legislador, juez y reorganizar sus fuerzas son demasiados conejos en el asador, a pesar de sus habilidades "multitasking", alguno se le iba a quemar... y, para su horror, se le están chamuscando todos.

Perder, lo descalabra de su posición de liderazgo, tiene "compañeritos" de partido que le están esperando en la bajadita, listos para hacer leña del árbol caído; ha comprometido el futuro político de mucha gente con locas jugadas, ha debido dejar que Nicolás Maduro se quemara en el frente electoral para él dedicarse a atender a sus legiones, a sus centuriones y a sus generales, limpiar la maquinaria y permitirle el juego a otros cónsules y pro-cónsules. Me lo imagino preguntándose "qué rayos hago bateando, cuando debería estar preparándome para la próxima temporada"...
Y para el partido PSUV, para sus cuadros dirigentes, el que permitieran que les nombraran gente asociada a grupos terroristas y de narcotráfico los ha salpicado de porquería, ha pasado demasiado tiempo sin que alguien haya dicho "esta boca es mía"; por eso insisto en que no es un partido político, allí solo se repite lo que el jefe dice, nadie polemiza, no hay crítica, no hay elecciones, no hay foro; hasta ahora ha sido muy cómodo participar obedeciendo, pero cuando el líder empieza a pistonear y están a punto de dar el salto al vacío, todos se miran unos a otros sin saber qué hacer, a punto de abandonar el barco.

Por supuesto, siempre queda la carta del "Joker", la trampa, el registro electoral amañado para hacer de una derrota una victoria; pero para quienes han visto la primavera árabe, la defenestración de líderes "históricos", los problemas de legitimidad que afrontan Putin y Daniel Ortega por haber metido las manos en las urnas electorales, la opción no luce del todo posible y sobre todo, sabiendo que el país nacional está de "a toque" para un ajuste de cuentas.

Resulta que no hay nadie resteado por esta revolución, todos los jefes, el grupito de burócratas que se repiten incesantemente en los puestos claves, tienen la botija llena de dinero que prefieren gastar en paz y no peleando en una montaña; el impulso se perdió, los culpables del descontento social son los revolucionarios, y los pocos que quisieran ofrendar sus vidas por la causa, están muy viejos y enfermos, y los jóvenes, ya como que no encuentran sentido en la causa chavista, la política de las invasiones, los crímenes ecológicos, la comida podrida, la universidad asediada, son temas que lo tocan muy de cerca y afectan su futuro, sus ideales y consignas fueron convertidos en shows de bajo presupuesto en algún canal del Estado que nadie ve, los obligaron a enfrentarse entre ellos y permitieron que solo los fanáticos violentos los representaran.

Fuera del gobierno el partido se desmoronaría, sin dinero, sin poder, sin líderes y con una gigantesca, incomprensible y contradictoria doctrina. El destino que le aguarda es apagar la luz y cerrar la santamaría... ¡pero mosca!, probablemente el país se quede antes sin suministro eléctrico, y la puerta, es factible, se la carguen los "malandros".

saulgodoy@gmail.com

fuente: EL UNIVERSAL

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