viernes, 28 de enero de 2011

Tiempos de Agustín




AGUSTÍN BLANCO MUÑOZ


Cómo  se derrotan las dictaduras?
 Tiempos de Agustín
Pero ¿estamos ante un dictador? El golpista-presidente (GP) lo preguntaba con especial sorna, en la Asamblea Nacional el 15/01/11: ¿Dictador yo? ¡Eh! ¿De dónde sacan eso que yo soy un dictador si en el mundo no ha habido un gobernante más democrático que yo? 

Esta AN plural es la mejor demostración de que adelantamos una revolución democrática, con expreso respeto a la libertad de expresión, a los derechos humanos y con una profunda preocupación por atender todos los reclamos del pueblo y poner a un lado la miseria y la exclusión, a la que nos condenan los ricos-oligarcas. 

Este es el marco de pensamiento-acción del llamado proceso bolivariano y revolucionario: populismo-demagogia como medio para permanecer en el poder. 

Por ello ante los reparos y críticas a mi artículo anterior:Ganará en el 2012 pero... insistimos en profundizar el estudio sobre esta dura realidad porque no es aconsejable seguir a ciegas en una situación tan apremiante. 



Para muchos esta es una hipótesis al servicio del chavismo que nunca debió formular un investigador enfrentado al presente régimen. 

Sabemos que los polarizados se consideran propietarios del espectro político venezolano y por eso, unos y otros se atribuyen el triunfo en D/12, y no pueden aceptar que se les considere perdedores. 

Los que ayer estuvieron en el mando-poder reclaman su nueva oportunidad en términos vacíos e intrascendentes y los que están les gritan una y otra vez: ¡No volverán! 

Sin embargo, cuando aludimos a ese triunfo, dimos argumentos que nadie rebatió. El fraude-trampa electoralsigue montado. Pero hoy las oposiciones no tocan el tema porque al hacerlo seguiría perdiendo credibilidad la llamada salida del voto. 

También aludimos a la existencia de un Mesías que apuntala y controla los dos bandos polarizados, desgastados y manipulados, pero con sus respectivas cuadrillas-roscas de aprovechadores que ven crecer su riqueza como monte en tiempo de lluvia. 

¿Dónde está el programa de gobierno que se le presentará al colectivo una vez derrotada la dictadura? ¿Se pretende acaso reestablecer Punto Fijo en la democracia del partidismo-clientelismo, la corrupción, el populismo-demagogia? 

¿Le quitarán el apoyo al GP quienes están esperanzados en los proyectos del vacío que conduce la revolución? 

En ningún momento hemos dicho que este régimen no es derrotable. Lo que planteamos es la correspondiente discusión para determinar a qué nos enfrentamos y la forma de hacerlo. 

Estamos ante un proyecto nacido del agotamiento del llamado modelo Punto Fijo, que desde un inicio se define como militarista y que deviene en dictatorial. Y así lo expresa el GP: venimos a destruir por la violencia lo que existe para implantar un nuevo sistema (Habla el comandante, p. 287, 1998) 

Y con esta idea se monta sobre el programa de un socialismo del siglo XXI, que deja atrás su inclinación hacia una revolución made in USA que tanto provecho le dio. 

Nace luego Venecuba y se conforma una fuerza internacional que le da apoyo a cambio de una ayuda multimillonaria. China, Irán, Rusia, Bielorrusia, Alba y buena parte de Mercosur forman parte de los favorecidos. 

Entonces ¿a quién o quiénes hay que derrocar? Aquí prevalece un régimen al que no le importa la observancia de la ley ni las instituciones. Una dictadura que basada en la presión-control total de la sociedad, mediante mecanismos de intimidación-miedo-temor-angustia, de clara procedencia fascista. 

Y nadie puede pensar que todo discurre en forma espontánea. A este expaís se le está exprimiendo sus riquezas tanto por las fuerzas internacionales "antiimperialistas", como por las internas boliburguerianas. 

Pero a la vez es un expaís con una crisis cada vez más profunda, que puede dar origen a un estallido de alcances impredecibles. 

En ese contexto ¿será posible que el GP garantice la pervivencia de su modelo dictatorial? Y a la vez ¿cómo piensan las oposiciones enfrentar esta violencia que mantiene la formalidad de las leyes y las instituciones pero que en realidad las pisotea y desprecia? ¿Con la violencia de las piedras y las balas, la guerrilla o el golpe cívico militar? 

Aquí, o se produce una política para la organización de la sociedad, del colectivo que, en términos de fuerza social pueda enfrentar la dictadura, o ésta se prolongará mientras cuente con recursos para sus hazañas. 

O se conforma un proyecto que vaya más allá del ya maniqueo juego capitalismo vs socialismo o seguiremos en la vía de la mayor sobredescomposición. 

El asunto no es derrotar una dictadura sino crear las condiciones históricas en las que no tenga cabida dictadura alguna. 

Y para ello es indispensable profundizar en el análisis de la situación dictatorial para diseñar el arma colectiva, no violenta, capaz de enfrentar a un régimen con los poderes comprados y controlados, con una sociedad vigilada y temerosa y unos medios haciendo gala hasta de la autocensura. 

Se trata de un proyecto de usurpación socialista del siglo XXI que hace de su debilidad ideológica y política un punto en común con el proyecto Puntofijista de corte siglo XIX. 

¿Y qué le puede esperar a una lucha sin proyecto ideológico y político, sólo conducido, como en todos los períodos, por el programa decimonónico de las ambiciones? Mientras esto prosiga, ¡el colectivo seguirá padeciendo y la dictadura seguirá haciendo de las suyas! 

@ablancomunoz
  EL UNIVERSAL viernes 28 de enero de 2011

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