viernes, 4 de marzo de 2011

FASCISMO REAL Y SIN FICCIÓN

[...]el fascismo fue un fenómeno real, incontrovertible, cuyas características principales conviene recordar para poner las cosas en sus justos términos.
El fascismo legitimó sus aspiraciones de poder absoluto apelando a mitos fundacionales que justificaban la división de la sociedad entre un “nosotros” –patriotas- y los “otros”, enemigos de la patria, contra quienes se desplegó una campaña de odios que justificó la negación de sus derechos. Estos “enemigos” eran acusados de cumplir los designios de potencias imperialistas que amenazaban las conquistas del pueblo (volk), obligando a la militarización del país “en su defensa”.
La violencia desatada contra ellos, por escuadras partidistas (squadristi) uniformadas con camisas de un mismo color, se convertía en una de las máximas expresiones del “hombre nuevo”, que debía sacrificar todo por la “revolución fascista”:
“Todo dentro del Estado; nada fuera de él”
(B. Mussolini).
El culto a la personalidad justificó la destrucción del Estado de derecho, para enseñorear como verdad única la del líder:
“el pueblo soy yo”.
En nombre de ese “pueblo” se apresaba al disidente para luego buscar el “delito” con el cual inculparlo.
Finalmente, la muerte se convirtió en instrumento de “limpieza” en ese terrible afán por la reingeniería social: sólo merecen quedarse los “buenos”, los “patriotas” -¡Patria,Socialismo y Muerte!.
Los psicólogos hablan de “proyección” cuando se atribuye a otro(s) los rasgos de uno.

 ¿Quién es el fascista?

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