El CHT en mala hora atropellado.

escrito por: Dr. Segundo Barroeta
Prensa Regional 

Da tristeza, dolor, vergüenza y rabia ver lo que está sucediendo, mientras serios y graves problemas siguen sin resolverse y otros, no menos graves ni serios, aparecen frente a la desidia y negligencia, o a la poca disposición para enfrentarlos



Desde el mes de agosto de este año y hasta los últimos días del mismo, pareciera que la "tierra de María Santísima", desconociera los mandatos de la Virgen de la Paz y sacara a relucir y sonar los timbales de la guerra, el odio y la discordia. La consagración postmortem de heroínas discutidas y la vergonzosa execración de don Mario Briceño Iragorry, encendieron la hoguera de la intolerancia e iniciaron una etapa de agresiones verbales y amenazas que culmina con la toma violenta del Ateneo (13-12-2010)  y la ocupación forzada del Centro de Historia, dos días después. 

Lo doblemente lamentable de los tres últimos hechos es que se haya recurrido al atropello de una fementida "godarria", en nombre de "la revolución".

Respecto de la "godarria" atribuida a los integrantes del Centro de Historia, que es la institución que más conozco, por tener el honor de pertenecer a ella, desde hace dos años, como Miembro Correspondiente, y también por haber formado parte del tren ejecutivo del gobernador Dr. Mario Briceño Perozo, en 1958, cuando, entre las tantas obras maravillosas que realizó en Trujillo, creó el mencionado centro, cuyo primer presidente fue el inolvidable Dr. Andrés Lomelli Rosario; sobre la "godarria", repito, los oficialistas se equivocaron y se quedaron cortos, pues los "acusados" son, realmente de la nobleza y a todos ellos cuadran muy bien las acepciones 1, 2, 4 y 5 que anota el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE) a la palabra NOBLE, con lo cual se destruye la connotación peyorativa de los tomistas: Diana Rengifo, noble de cuna por ser hija de ese venezolano excepcional que fue César Rengifo (pintor, dramaturgo, ex-director de Cultura de la ULA, y creador revolucionario -sin comillas- de sindicatos y ligas campesinas en Mucuchíes y sus alrededores); Francisco González Cruz, duque de Miquinoco y Estapape; heredero legítimo de la dinastía de los Cruz Médicci de La Quebrada (Mcpio.Urdaneta), legitimarios de Lorenzo I (El Magnífico) y Lorenzo B (duque de Florencia y padre de Catalina de Médicis); Alí Medina Machado, señor del intelecto e hijo de ese gran ciudadano que fue Francisco (Chico) Medina, mecánico y archiduque de la hombría de bien; Reina Cegarra, cuyo nombre la anuncia y la denuncia y es descendiente, además, de ese gran callearribeño que fue el archipopular "Chueco" Cegarra, multimillonario en alegría, entusiasmo popular y deseos de servir y ser útil a su comunidad; Pedro Bracamonte, hijo de tipógrafo y, por tanto, muy rico en tipos de imprenta; Segundo Peña, cronista de Motatán, lo cual le asegura el condado de los Baños termales y la posesión de los rieles del ferrocarril Motatán-La Ceiba; Nelson Troconis Parilli, hijo de telegrafista y maestra de escuela, lo cual le hace conde de Miranday y duque de Borón; Jorge Carrillo Briceño, nieto del siempre bien recordado Pedro Carrillo Rueda, telegrafista y gran trujillano, condeduque de la clave de Morse y acaparador del don de gentes. 

Miembros correspondientes 

De los Miembros Correspondientes he seleccionado a tres: a) Blanca Quevedo Lozada, hija de Gilberto de Quevedo y Segnini, conde de Mucuche y marqués de las letras pampanenses; b) Carlos Jesús Briceño Vásquez, hijo de Carlos Manuel Briceño (condestable de la Plaza Bolívar y la Alameda Ribas) y biznieto del Dr. y Gral. Fabricio Vásquez, duque de Bujay, y c) Segundo Barroeta, recordando a Unamuno cuando decía: "Perdonen que hable de mi mismo, pero es que soy la persona que más conozco y la que tengo más cerca" (cito de memoria). Hace dos años fui honrado por el Centro de Historia de Trujillo al nombrarme Miembro Correspondiente y recibirme como tal en un acto en el cual se me distinguió con otro honor más: hacer la presentación del libro de poemas "Tobaley", de ese ilustre trujillano que se llamó Luis Fernando Mendoza Montani, magnate de la lírica que acumuló caudales de cariño y gratitud, ganados por su cordialidad y eficiencia a la hora de usar sus grandes conocimientos pediátricos. Yo, modestia aparte, también pertenezco a la nobleza, heredada de mi padres, campesinos, cultivadores de la tierra, el cariño y la honradez; autodidactas, dueños y señores de un caudal inagotable de bondad e inteligencia que les permitió superar el medio y la época, para así lograr que sus hijos estudiaran y cuatro de ellos conquistaran borlas universitarias.

Estos son los títulos de nobleza que amparan a los miembros de ese ilustre Centro de Historia, en mala hora atropellado, y en buena hora creado, como ya dije, por don Mario Briceño Perozo, hasta ahora inigualado Gobernador de Trujillo, que en pocos meses supo valorar y ocuparse correctamente de los problemas reales del terruño, sin perder el tiempo en acciones fratricidas y mezquinas, más bien elevándose a la categoría de verdadero solucionador de las necesidades del Estado, nuestro Estado, siempre olvidado o preterido por la inmensa mayoría de sus hijos que han ocupado y ocupan posiciones de poder, razón por la cual se encuentra a la cola del desarrollo y bienestar. Por eso da tristeza, dolor, vergüenza y rabia ver lo que está sucediendo, mientras serios y graves problemas siguen sin resolverse y otros, no menos graves ni serios, aparecen frente a la desidia y negligencia, o a la poca disposición para enfrentarlos.

Por si fuera poco, estos hechos se realizan en nombre de la revolución, a la cual le hacen un flaco servicio con estas acciones  y con las amenazas de efectuar, a corto plazo, otras similares. La revolución es otra cosa bien diferente a lo que está ocurriendo, y que aún en el concepto astronómico, geométrico o mecánico, tiene un significado y expresión bien distintos a los hechos que nos ocupan. Y si es en el sentido político, la diferencia todavía puede ser mayor o más elocuente, pues aquí significa cambio radical y total de las instituciones políticas y de los medios de producción, para producir "el mayor bienestar posible" en las clases desposeídas, lo cual, hasta ahora, es un eslogan teórico, repetido en la diaria verborrea, sin que logremos ver su traducción en hechos positivos, concretos y masivos. 

Sensatez 

La revolución por la cual hemos venido luchando y esperando, desde hace unas siete décadas, cuando estudiábamos secundaria, es algo más bonito; es algo para surgir, no para descender; es levantar el vuelo, no fabricar lodo para embadurnar y embadurnarnos. 

Ojalá los trujillanos que hoy son gobierno o lo detentan, recuperen la sensatez y pongan su disposición, su acción y su cerebro al servicio de fines constructivos, positivos, en busca del bienestar productivo y en contra del malestar corrosivo. 

* Miembro Correspondiente del CHET

Prof. Titular (jubilado) de la UCLA



Diario Los Andes. Valera, Jueves, 30 de Diciembre de 2010

Comentarios